Prevalencia

Se han llevado a cabo numerosos estudios para medir la prevalencia de los trastornos psiquiátricos y de la personalidad, así como las pautas de consumo de drogas en la población en general y entre los pacientes psiquiátricos y los consumidores de drogas en los servicios de tratamiento hospitalario y ambulatorio. Los resultados, tanto por lo que respecta a las cifras como a los diagnósticos, varían considerablemente, dependiendo de la disponibilidad y la selección de la población, los métodos de muestreo, las técnicas y la competencia de diagnóstico, la validez y la fiabilidad de los instrumentos de diagnóstico empleados y el período de estudio.

En una serie de estudios, Uchtenhagen y Zeiglgänsberger (2000) concluyeron que el diagnóstico psiquiátrico más común entre los consumidores de drogas es el trastorno de la personalidad, que afecta a un porcentaje de población situado entre el 50 % y el 90 %, seguido de un trastorno afectivo (del 20 % al 60 %) y de trastornos psicóticos (20 %). Entre el 10 % y el 50 % de los pacientes presentan más de un trastorno comórbido de carácter psiquiátrico o de la personalidad.

En una publicación de estudios internacionales sobre psicopatología en sujetos drogodependientes, Fridell (1991, 1996) esbozó un cuadro clínico de comorbilidad en el ámbito de la drogodependencia que ha sido confirmado por sus propias investigaciones en Lund, Suecia. Pueden distinguirse tres grupos principales de trastornos: trastornos de la personalidad (del 65 % al 85 %), estados de depresión y ansiedad (del 30 % al 50 %), y psicosis (15 %). Verheul (2001), en su sinopsis de seis estudios de drogodependientes en tratamiento, demostró la prevalencia de trastornos de la personalidad antisociales (23 %), borderline (18 %) y paranoides (10 %).

Muchos profesionales en esta materia consideran que la prevalencia de la drogodependencia en combinación con trastornos mentales está aumentando, aunque algunos argumentan que esto se debe a una mayor concienciación sobre este tema y/o a los cambios en el diagnóstico y en la clasificación de los trastornos psiquiátricos y/o a la reestructuración de los sistemas sanitarios. En Finlandia, según el registro de bajas hospitalarias, el número de períodos de tratamiento asociados con problemas concurrentes relacionados con las drogas y otros problemas mentales aumentó de 441 en 1987 a 2 130 en 2001. Los períodos de tratamiento para el consumo de opiáceos combinado con trastornos psiquiátricos se han triplicado desde 1996. Esto es coherente con el aumento del consumo de drogas, aunque no hay indicios de una causalidad directa. En Irlanda, la tasa de primeras admisiones de consumidores de drogas en los servicios psiquiátricos hospitalarios casi se cuadriplicó entre 1990 y 2001.

El Informe nacional de España señala que el aumento observado en la comorbilidad podría deberse en parte al incremento de la dependencia de psicoestimulantes.