Diagnóstico

La evaluación rutinaria de los trastornos psiquiátricos y de la personalidad no siempre forma parte de los procedimientos estándar de diagnóstico aplicados al comienzo del tratamiento en los servicios especializados en materia de drogas. Salvo en algunos servicios particularmente sensibilizados y/o especializados, rara vez se examinan los síntomas y trastornos mentales en los servicios de tratamiento.

En cualquier caso, la comorbilidad es muy difícil de diagnosticar. La drogodependencia y el comportamiento negativo que genera suelen dominar el cuadro clínico y puede enmascarar los síntomas psiquiátricos. Asimismo, el consumo abusivo de sustancias puede provocar síntomas psiquiátricos que apenas pueden distinguirse de los síntomas asociados a trastornos psiquiátricos (Berthel, 2003), mientras que el síndrome de abstinencia característico de una sustancia o una intoxicación aguda puede parecerse prácticamente a cualquier trastorno (Liappas, 2001). Además, la depresión y la ansiedad pueden considerarse síntomas inherentes a la intoxicación o ciclo de abstinencia; en el curso de la abstinencia o del tratamiento de sustitución empiezan a manifestarse síntomas que antes se aliviaban con las drogas.

Los avances metodológicos han mejorado de igual modo el diagnóstico de los trastornos psiquiátricos y de los inducidos por el consumo de sustancias. En la actualidad existe un amplio abanico de instrumentos normalizados y validados que permiten determinar los síntomas psiquiátricos y los trastornos de personalidad, así como varias herramientas desarrolladas para evaluar las pautas de consumo y el grado de adicción. El Índice de Gravedad de la Dependencia (ASI, según sus siglas en inglés) es un instrumento multifuncional que puede emplearse en el diagnóstico, la planificación y el seguimiento del tratamiento así como en la investigación. El ASI tiene la ventaja de ser multidimensional, ya que determina los problemas pasados y actuales en siete áreas: estado de salud, empleo e independencia económica, consumo de alcohol, consumo de drogas, situación jurídica, relaciones familiares y sociales y síntomas psiquiátricos (Krausz, 1999a; Öjehagen y Schaar, 2003). Se trata de un instrumento normalizado y ha sido traducido del inglés a la mayoría de las lenguas europeas (EuroASI) (129). El Instituto Trimbos ha desarrollado y probado protocolos para el diagnóstico y tratamiento de pacientes adictos con trastorno por deficiencia de atención e hiperactividad (TDAH) (Eland y Van de Glint, 2001).


(129) Véase el Banco de instrumentos de evaluación del OEDT.