Conclusiones

El objetivo de este análisis es situar en un contexto analítico más amplio el aumento observado en las demandas notificadas de tratamiento por consumo de cannabis. De este modo, se refleja la falta de respuestas a muchas de las cuestiones importantes y necesarias para entablar un debate político fundamentado sobre esta cuestión controvertida. Lo que resulta igualmente obvio es que las pruebas científicas disponibles no justifican una posición alarmista, pero tampoco resultan satisfactorias.

Las personas con problemas relacionados con el consumo de cannabis representan un porcentaje nada desdeñable de las demandas de tratamiento en centros especializados de algunos países y forman un importante subgrupo en el conjunto de la población en tratamiento. La mayoría son jóvenes de sexo masculino, generalmente en torno a los 20 años, que empezaron a consumir esta droga principalmente a los 16 o 17 años.

Los pacientes con problemas con el cannabis presentan pautas de consumo distintas a las de los que consumen otras sustancias; asimismo existen importantes diferencias entre los consumidores de cannabis. Es probable que los perfiles de los distintos subgrupos de consumidores de cannabis en tratamiento sean relevantes a la hora de comprender sus necesidades y, por ende, a la hora de ofrecer respuestas adecuadas. A este respecto, la frecuencia del consumo, el consumo actual y pasado de otras drogas y la fuente de envío a tratamiento son factores importantes. En términos generales, resumiendo los Informes nacionales y los datos del TDI, se pueden distinguir claramente dos perfiles de pacientes:

Asimismo existen pruebas de otro grupo enviado a tratamiento por parte de las autoridades judiciales que no consume drogas y que aparentemente consume cannabis de forma ocasional.

Si se toman en consideración los cambios experimentados en las características de las demandas de tratamiento por consumo de cannabis como sustancia principal a lo largo del tiempo, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

A la hora de considerar el aumento de las demandas de tratamiento, parece evidente que los cambios en las prácticas de envío a tratamiento tienen cierta influencia, y un porcentaje notable de los que son enviados a tratamiento no parecen ser consumidores habituales de drogas. Sin embargo, al menos en algunos países, un número significativo de demandas de tratamiento procede de personas que consumen cannabis de forma habitual. Los problemas experimentados por este grupo siguen siendo poco conocidos y urge investigar en profundidad en este ámbito. El hecho de que la mayoría de las demandas de tratamiento realizadas por los más jóvenes son por problemas relacionados con el cannabis refleja la importancia de prestar especial atención a las necesidades, a los canales de envío y a las respuestas de este grupo.

Resulta asimismo importante reconocer que la demanda de tratamiento no constituye un indicador directo de la magnitud y la naturaleza de los problemas relacionados con el cannabis. Los datos extraídos de una encuesta de población en general indican que el consumo habitual de cannabis, en comparación con el consumo ocasional, es relativamente poco frecuente. Sin embargo, el consumo general de cannabis significa que un porcentaje considerable de personas consume esta droga de forma intensiva, al menos en algún momento de su vida.

Según las estimaciones, entre el 0,5 % y el 2 % de la población adulta y entre el 1 % y el 3 % de los adultos jóvenes podrían ser consumidores habituales. Es probable que la prevalencia entre los jóvenes de sexo masculino sea notablemente superior. Resulta complicado obtener, a partir de los datos de la encuesta, una visión clara del número de consumidores que tienen problemas con el cannabis o que empiezan a depender de esta droga. Aunque los efectos de la dependencia o del consumo abusivo de cannabis son menos graves que los de otras drogas, esta sustancia podría tener, no obstante, un impacto considerable en la salud pública debido a la magnitud del consumo y al hecho de que los más afectados son jóvenes que podrían estar consumiendo esta droga de forma habitual en fases del desarrollo importantes o en momentos en los que son particularmente vulnerables. En familias o comunidades socialmente desfavorecidas, la dependencia o el consumo abusivo podrían derivar en problemas individuales al menoscabar las oportunidades de educación y empleo.

A modo de resumen, siguen existiendo necesidades básicas en el ámbito de la investigación para poder comprender la relación entre las distintas pautas de consumo de cannabis y el desarrollo de problemas. La magnitud de los problemas experimentados por los consumidores de cannabis y la naturaleza de los mismos apenas se conocen. Es preciso recurrir a herramientas metodológicas para evaluar los problemas de la población. Esta información constituye un requisito fundamental para el desarrollo, la orientación y la puesta en marcha de respuestas eficaces en materia de salud pública al consumo de cannabis en Europa.