Está usted aquí: inicio > Informe > Cuestión particular 2: El problema del cannabis en su contexto: razones del aumento de las demandas de tratamiento > Respuestas a las necesidades de los afectados por problemas relacionados con el cannabis
Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías
Informe anual 2004:
el problema de la drogodependencia en la Unión Europea y en Noruega
Para dar respuestas eficaces a los problemas con el cannabis, es fundamental entender las necesidades de los que solicitan ayuda. El análisis de la demanda de tratamientos y otros indicadores sugieren que tanto los consumidores de cannabis enviados a tratamiento como los consumidores en su conjunto constituyen una población heterogénea, con sus correspondientes necesidades igualmente heterogéneas. Esto hace patente la necesidad de encontrar respuestas que vayan desde la prevención hasta los tratamientos formales, pasando por las actividades de reducción del riesgo. Una posible preocupación es saber si resulta adecuado enviar a jóvenes consumidores que sólo consumen cannabis de forma ocasional a centros especializados de atención a drogodependientes. La respuesta a esta pregunta depende en gran medida de cómo estén estructurados los servicios y de hasta qué punto los pacientes se mezclan con consumidores crónicos de otras sustancias. No obstante, es preciso seguir profundizando en la búsqueda de las vías apropiadas de envío a tratamiento para los pacientes que presentan unas pautas de consumo de cannabis divergentes.
Desde el punto de vista de la prevención, existen pocas iniciativas concebidas específicamente para responder al aumento del consumo de cannabis entre los jóvenes, ya que la prevención no suele orientarse hacia una sustancia en concreto. No obstante, algunos Estados miembros señalan avances en este sentido, a través de dos estrategias principales consistentes en: (1) hacer hincapié en el peligro de que los jóvenes que consumen cannabis acaben teniendo contacto con el sistema penal; (2) tratar de cambiar la percepción social del consumo de cannabis como comportamiento normativo mediante el lanzamiento de campañas específicas en los medios de comunicación.
En Alemania, Grecia, Irlanda, Finlandia y el Reino Unido se han puesto en marcha medidas destinadas a reducir las consecuencias psicosociales de los primeros delitos relacionados con el consumo de cannabis entre adolescentes. Un ejemplo reciente de ello (de 2000 en adelante) es el programa FRED en Alemania, que funciona actualmente en ocho Estados federados y que ofrece a los consumidores jóvenes una intervención precoz de corta duración de carácter voluntario (128). En el Reino Unido, los llamados equipos de jóvenes delincuentes (youth offending teams) funcionan de forma similar. A raíz de los cambios introducidos en la forma en que se abordaban algunos aspectos relacionados con el consumo de cannabis por parte del sistema penal y de la reclasificación de la droga (de la categoría B a la C), la posesión constituye el delito, no el consumo; la posesión recibe una amonestación. Existe un proceso específico para amonestar formalmente a los jóvenes (en concreto, a los menores de 18). El Reino Unido ha lanzado asimismo una campaña en los medios de comunicación con vistas a reafirmar la naturaleza negativa e ilegal del cannabis.
Otra iniciativa reciente consiste en llevar la campaña de prevención a los coffee shops, donde pueden encontrarse pequeñas cantidades de cannabis. Esta intervención se organiza en forma de curso y manual dirigidos a sus propietarios, al objeto de evitar los problemas relacionados con las drogas en estos establecimientos. En el manual se ofrece información sobre el cannabis, la legislación en materia de drogas, trastornos psiquiátricos, primeros auxilios, el espíritu empresarial y aptitudes educativas. En los Países Bajos existe una tradición de enfoques personalizados y directos con respecto al consumo de cannabis, tal como queda reflejado en el programa Hash and Weed Week, a través del cual se organizan reuniones con consumidores habituales de cannabis en las que se debaten las consecuencias del consumo intenso y los posibles cambios de comportamiento.
Hasta cierto punto, estos enfoques se centran en la reducción de los daños al tiempo que se orientan hacia la prevención. No obstante, a pesar del conocido vínculo que existe entre el hábito de fumar y los problemas respiratorios y de la creciente preocupación por el impacto negativo del consumo habitual de cannabis sobre la salud, las intervenciones dirigidas a reducir los daños asociados al consumo de cannabis siguen siendo escasas en comparación con las existentes para otros consumidores de drogas.
Las opciones de tratamiento disponibles para los consumidores con problemas derivados del cannabis se encuentran principalmente en centros de tratamiento que ofrecen sus servicios de asistencia a pacientes adictos a drogas legales o ilegales o con otro tipo de comportamientos adictivos. Algunos países señalan la existencia de servicios específicamente concebidos para los consumidores de cannabis (Dinamarca, Alemania, Grecia, Francia, los Países Bajos, Austria, Suecia y Noruega), pero, en general, la asistencia especializada de este tipo parece extremadamente limitada. En muchos países, los servicios de tratamiento para los problemas relacionados con el cannabis están integrados en centros para el tratamiento de los problemas con las drogas en general (Bélgica, la República Checa, Dinamarca, Alemania, España, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Austria, Portugal, Eslovenia y Noruega).
En la mayoría de los casos, los consumidores con problemas relacionados con el cannabis reciben tratamiento junto con los que tienen problemas derivados del consumo de otras drogas ilegales, normalmente opiáceos. Dado que muchos de estos centros de tratamiento especializados han sido concebidos para satisfacer las necesidades de una población a menudo caótica y marginalizada, su idoneidad para aquellos con necesidades menos severas, como la mayor parte de los consumidores de cannabis, es discutible. Los servicios de tratamiento disponibles en los Estados miembros son conscientes de estas cuestiones, y varios países han señalado en sus Informes nacionales de la red Reitox que podría ser contraproducente y perjudicial mezclar a los consumidores que experimentan problemas con el cannabis con aquellos que tienen problemas con la heroína u otros pacientes que consumen diversas drogas, y que éste constituye un motivo por el que los consumidores de cannabis no deberían recibir tratamiento hospitalario. Resulta más fácil diseñar programas específicos para los consumidores de cannabis basados en tratamientos ambulatorios. El Informe nacional de Austria indica que la asistencia hospitalaria, si es necesaria, debería prestarse preferentemente en un departamento psiquiátrico genérico para adolescentes y no en una unidad especializada en materia de drogas. Algunas innovaciones recientes notificadas por los Estados miembros en relación con las respuestas ofrecidas a las necesidades de los consumidores de cannabis incluyen un “manual de tratamiento cognitivo” para consumidores crónicos de cannabis elaborado en Suecia, una página en Internet de autoayuda para el consumo problemático de cannabis creada en los Países Bajos y la introducción del tratamiento con acupuntura en Finlandia.
(128) Para más información sobre éste y otros programas de prevención, consúltese la base de datos EDDRA del OEDT.