Enfermedades infecciosas en las prisiones y su prevención

Entre el 15 % y el 50 % de los presos afirma haber consumido drogas por vía parenteral en algún momento de su vida; no obstante, algunos estudios han señalado valores del 1 % hasta más del 69 %.

Cuando existen datos comparables, se observa que los delincuentes jóvenes son menos proclives a consumir drogas por vía parenteral que los adultos y que entre la población reclusa el porcentaje de probabilidad es superior entre las mujeres que entre los hombres (109). En particular, varios estudios realizados en la UE indican que aproximadamente una tercera parte de los presos adultos de sexo masculino consumen drogas por vía parenteral (Bird y Rotily, 2002). Según los datos ofrecidos por los puntos focales Reitox, entre el 0,2 % y el 34 % de la población penitenciaria (110) ha consumido drogas por vía parenteral mientras estaba en prisión. Todo esto lleva a plantearse cuestiones como el acceso a equipos estériles de inyección o el fomento de prácticas higiénicas entre la población penitenciaria, así como la posible propagación de enfermedades infecciosas, si no se abordan estos temas.

Las prisiones constituyen un entorno de alto riesgo para la propagación de estas enfermedades. Entre las prácticas que han demostrado su utilidad a la hora de reducir las enfermedades infecciosas se encuentran el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual y el suministro de preservativos, los tratamientos de sustitución, los programas de vacunación y los programas de intercambio de jeringuillas.

Los tratamientos de sustitución son cada vez más frecuentes en los centros penitenciarios. En Bélgica, Dinamarca, España, Austria y Eslovenia, todas las prisiones ofrecen este tipo de tratamiento. Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo y Noruega permiten a los presos iniciar el tratamiento de sustitución durante su estancia en prisión. En Italia el inicio del tratamiento de sustitución suele estar dirigido a los reclusos en libertad bajo fianza. En la mayoría de los Estados federados alemanes, en los Países Bajos, en Eslovenia y en las prisiones de grandes ciudades en Italia se prescriben tratamientos de sustitución hasta lograr progresivamente el objetivo de la abstinencia. En el Reino Unido, los programas de mantenimiento se consideran adecuados principalmente para los presos en libertad bajo fianza o que cumplen penas cortas.

En 2002, el Comité nacional de inmunización de Irlanda recomendó un programa específico para la vacunación contra la hepatitis B adaptado a los presos. Dicho programa consiste en tres inyecciones semanales consecutivas y una vacuna de recuerdo a los 12 meses, con un resultado del 99 % de protección a los 13 meses (Zuckerman, 2003).

Según se desprende de un análisis de 14 estudios internacionales sobre la eficacia de los programas de intercambio de jeringuillas en entornos penitenciarios, estos programas son viables y contribuyen a reducir los comportamientos de alto riesgo y la transmisión de virus a través de la sangre, sin consecuencias negativas tales como lesiones producidas por pinchazos accidentales o la utilización deliberada de agujas como arma contra el personal de la prisión o contra otros presos (Dolan et al., 2003). En 2002 se pusieron en marcha programas de intercambio de jeringuillas en 27 centros penitenciarios de España y se distribuyeron 12 970 jeringuillas sin ningún incidente.

Aunque en España cada vez son más las prisiones que ofrecen servicios de intercambio de jeringuillas, estos programas han sido interrumpidos en los Estados federados de Hamburgo y Baja Sajonia (Stöver y Nelles, 2003). No obstante, sigue en marcha un programa de estas características en una prisión de mujeres en Alemania (Berlín). En la prisión de Josefstadt, Viena, se está preparando un proyecto piloto, y en Luxemburgo se pretende proporcionar equipos de inyección para consumidores de drogas en diversas prisiones en el marco del programa de asistencia sanitaria (Cuadro 11 OL).


Cuadro 11 OL: Servicios sociosanitarios dirigidos a consumidores de drogas en los centros penitenciarios de la UE en 2002 (EN)



(109) Véase el Cuadro 2 sobre prisiones en el boletín estadístico de 2004.

(110) Véase el Cuadro 4 sobre prisiones en el boletín estadístico de 2004