Cocaína

Las encuestas recientes indican que entre un 0,5 % y un 6 % de los adultos han consumido alguna vez cocaína (consumo en algún momento de la vida). Entre los adultos jóvenes (de 15 a 34 años de edad), las tasas de prevalencia en algún momento de la vida varían entre un 1 % y un 10 %. Normalmente, alrededor de la mitad de la personas que han consumido cocaína alguna vez señalan haberlo hecho en el último año. Las cifras de consumo son más elevadas en España y el Reino Unido; en ambos países, la prevalencia del consumo reciente (durante el último año) entre adultos es superior al 2 %, en comparación con la tasa inferior al 1 % en la mayoría de los demás países. Esto significa que la prevalencia del consumo reciente de cocaína en España y el Reino Unido en la actualidad es similar a la existente en los Estados Unidos, si bien las tasas de consumo en algún momento de la vida siguen siendo más bajas. Las tendencias del consumo de cocaína resultan más difíciles de seguir a nivel nacional, pero los datos existentes indican que el consumo reciente de cocaína entre los jóvenes ha aumentado hasta cierto punto en Dinamarca, Alemania, España, los Países Bajos y el Reino Unido, en tanto que Grecia, Irlanda, Italia y Austria señalan igualmente un aumento del consumo basado en fuentes locales o cualitativas.

El número de incautaciones de cocaína aumentó entre 1997 y 2002 en todos los países, salvo en Alemania e Italia. Las tendencias derivadas de los datos disponibles señalan que cuando sea posible realizar un análisis completo, éste revelará que el número de incautaciones a escala de la UE volvió a aumentar en 2002. La mayoría de los países señalan igualmente que el precio de la cocaína bajó durante este período.

El consumo de crack (base de cocaína) sigue limitado a algunas de las mayores ciudades europeas, en las que su consumo parece ser más común en los grupos de marginados. Por ejemplo, la información procedente de estudios sobre los consumidores de las salas de consumo controlado muestra que los porcentajes de cocaína fumada son particularmente altos entre las trabajadoras del sexo. Aunque es poco común entre la población en general, fumar cocaína está especialmente relacionado con un mayor riesgo de problemas sociales y para la salud.

Los análisis toxicológicos muestran que en las muertes relacionadas con la droga ocurridas en algunos países, a menudo aparece la cocaína combinada con opiáceos. Las muertes imputables a la cocaína en ausencia de opiáceos siguen siendo escasas, pero pueden ir en aumento. En el Reino Unido, el número de veces que se menciona la cocaína en los certificados de defunción se multiplicó por ocho entre 1993 y 2001, y en los Países Bajos, el número de muertes atribuidas a la cocaína en solitario aumentó de 2 en 1994 a 26 en 2001. Asimismo, la cocaína puede contribuir a las muertes debido a problemas cardiovasculares, pero estos casos pueden estar infrarrepresentados en las pruebas estadísticas.

Las opciones de tratamiento para las personas que tienen problemas con la cocaína suelen ser, en la mayoría de los casos, de carácter genérico, habitualmente sin un componente farmacológico. Se está trabajando para mejorar la eficacia de las intervenciones farmacológicas, pero no existe un consenso claro en materia de buenas prácticas en este ámbito, aparte de los medicamentos que se recetan para el alivio sintomático. La gestión de los consumidores de crack, en particular, puede plantear problemas para los centros de tratamiento.